Aquel atardecer lejano, que dejamos esconder tras una colina de recuerdos, los días de verano, que quedaron perdidos en un mar de lagrimas, las sonrisas refulgentes de despedida, que volvieron a esos labios que tanto quería. Aquellos ojos que parecían inalcanzables, los que me vieron llorar, aquellas manos cálidas que me intentaron guiar, esos brazos apresurados a no dejar que me precipitase a la desdicha. Aquellos deseos inexcusables por que ese día no llegase, las palabras necias que declaraban el naufragio de las esperanzas, perdidas en islas desiertas de un mar sin horizontes. Aquellas miradas que describían el dolor de crepúsculos vacíos, las noches sin luna clara de Abril que iluminara esos fatales caminos con destino a la desesperación.
Tú, alma perdida, que aprendiste a mentir demasiado tarde. Tú, refugio de mis estúpidas ideas, palabra de temor en mis ojos, cordón desatado en el zapato viejo de mendigo hambriento. Tú, reflejo evidente de ignorancia clara en un espejo de cristal limpio.
Tú, que creíste en todo lo que no debió suceder. Dime ahora que todos los recuerdos quedaron encerrados en armarios negros de tristeza, que sentiste realmente cuando estabas junto a mi. Contéstame ahora que no me tienes a tu lado, si de verdad fui importante para ti. Cuéntame ahora que tu vida se rompe en soledad y las lágrimas se dibujan en tus mejillas, lo que pensabas el día en que me dejaste sola, en el banco de aquel parque vacío, mojada, sin esperanzas para continuar la vida real sin ti. Revive de nuevo aquellas horas encadenadas a las negras lagrimas que en sus días cayeron por mis sonrojadas mejillas. Escucha de nuevo las voces ahogadas en reducidas imágenes de una vida cerca de ti.
Ahora, te digo:
No, nada fue verdad. Lo se, te conozco, pero con un poco de suerte, esta inocente chica de cabellos lacios que esta escribiendo, significara algo más que un simple amor de verano en tu vida de adolescente. Tal vez, al terminar de leer estas líneas llenas de sinceridad, sientas unas ganas irresistibles de llamarme, tal vez sonreirás y miraras mi foto para imaginar que ha debido cambiar en mi para que ahora, de repente, después de tanto tiempo si saber nada de ti, me decida a decirte algo. Quizá, solo quizá, te des cuenta que me sigues queriendo, y te arrepientas de todo lo que en su tiempo pasó por un necio dominado por los celos de un amor pasajero. A lo mejor necesites escuchar mi voz pronunciando de nuevo tu nombre, pero ahora soy yo quien no quiere saber nada de ti. No te voy a dar el placer de coger el teléfono al sentir de nuevo nuestra canción, no te voy a permitir el lujo de oír de mis labios un lo siento, aun que yo desee oírlo de los tuyos.
Desde ahora y para siempre:
Adios.
<3
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