Nunca he dicho exactamente lo que pienso y ahora tampoco es el momento; aunque, un extraño impulso de sinceridad se empieza a apoderar de mi. He aprendido a vivir con esta poca luz que entra por la persiana alzada a dos centímetros de mi cabeza. Y aún sigo día tras día preguntándome si lograre salir de aquí; donde los Sueños me golpean en la nuca mientras se cuentan historias de épocas pasadas; donde, y sin sentido alguno, lo que pienso parece desaparecer segundos después; donde me veo con la necesidad de escribir para no olvidar; donde, y tal vez sea el único lugar donde lo consiga, volar es una consecuencia de soñar demasiado.
Escribo en silencio, mientras un Sueño barbudo y con aspecto cordial le cuenta a otro lo que ha soñado mientras dormía despierto esta mañana:
"No estabas tu, ni nadie de los demás. Sí, sí. Sólo estaba ella, la ves tu también, ¿verdad?. La que se esconde siempre debajo de la luz de la ventana, la que aprendió a escribir de tanto olvidar. Sólo aparecía ella. ¿Sabes? Había algo parecido a una pared azul con manchas blancas, parecían algodón esparcido, se movían. Era un techo enorme, la habitación debía ser inmensa, porque yo no lograba encontrar la puerta de salida. Ella... Ven, que no nos oiga...”
Ha susurrado algo que no he logrado entender. Me han mirado de reojo, tengo que disimular, giro la cabeza para mirar a través del cristal empañado que no me deja ver nada del exterior. ¿Sabrán los Sueños lo que es el mundo? Después de lo que he escuchado tengo una ligera pero contundente sensación de que todos ellos no han salido nunca de esta habitación. Pero si es así, ¿qué hago yo aquí? Tal vez sea un Sueño que aún no ha sido realizado. ¿A caso ellos solo entran una vez se han cumplido? Pero entonces ellos se acordarían del mundo del que venimos. Entonces, ¿qué soy yo?. Soy pequeña, ellos me doblan en tamaño y, por lo que he visto, en experiencia. No visto como ellos, ni si quiera se si lo que llevan ellos son ropas de tela corriente, parecen echas de una materia intocable, suave e invisible pero, a la vez, opaca y gruesa como los jerséis de lana que me hacía la abuela. A veces tengo unos extraños ataques de frío y me pongo a tiritar. Cuando eso ocurre todos me miran asustados, quizás creen que me voy a desintegrar. Busco la luz de la única salida, la ventana, que no siempre está libre. Un Sueño con un delantal zurcido a mano (yo pude comprobar como lo hacía) siempre limpia esa parte cuando no estoy, y borra el perfil de mi sombra, que dibujan los Sueños jóvenes cuando corretean sin poder realmente correr.
¿Qué soy yo? ¿Una niña asustada en el mundo de los Sueños? ¿Un Sueño, tal vez?
Soy algo que nunca lograré descifrar, soy un algo perdido, nunca olvidado.
<3
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