Aquel atardecer lejano, que dejamos esconder tras una colina de recuerdos, los días de verano, que quedaron perdidos en un mar de lagrimas, las sonrisas refulgentes de despedida, que volvieron a esos labios que tanto quería. Aquellos ojos que parecían inalcanzables, los que me vieron llorar, aquellas manos cálidas que me intentaron guiar, esos brazos apresurados a no dejar que me precipitase a la desdicha. Aquellos deseos inexcusables por que ese día no llegase, las palabras necias que declaraban el naufragio de las esperanzas, perdidas en islas desiertas de un mar sin horizontes. Aquellas miradas que describían el dolor de crepúsculos vacíos, las noches sin luna clara de Abril que iluminara esos fatales caminos con destino a la desesperación.
Tú, alma perdida, que aprendiste a mentir demasiado tarde. Tú, refugio de mis estúpidas ideas, palabra de temor en mis ojos, cordón desatado en el zapato viejo de mendigo hambriento. Tú, reflejo evidente de ignorancia clara en un espejo de cristal limpio.
Tú, que creíste en todo lo que no debió suceder. Dime ahora que todos los recuerdos quedaron encerrados en armarios negros de tristeza, que sentiste realmente cuando estabas junto a mi. Contéstame ahora que no me tienes a tu lado, si de verdad fui importante para ti. Cuéntame ahora que tu vida se rompe en soledad y las lágrimas se dibujan en tus mejillas, lo que pensabas el día en que me dejaste sola, en el banco de aquel parque vacío, mojada, sin esperanzas para continuar la vida real sin ti. Revive de nuevo aquellas horas encadenadas a las negras lagrimas que en sus días cayeron por mis sonrojadas mejillas. Escucha de nuevo las voces ahogadas en reducidas imágenes de una vida cerca de ti.
Ahora, te digo:
No, nada fue verdad. Lo se, te conozco, pero con un poco de suerte, esta inocente chica de cabellos lacios que esta escribiendo, significara algo más que un simple amor de verano en tu vida de adolescente. Tal vez, al terminar de leer estas líneas llenas de sinceridad, sientas unas ganas irresistibles de llamarme, tal vez sonreirás y miraras mi foto para imaginar que ha debido cambiar en mi para que ahora, de repente, después de tanto tiempo si saber nada de ti, me decida a decirte algo. Quizá, solo quizá, te des cuenta que me sigues queriendo, y te arrepientas de todo lo que en su tiempo pasó por un necio dominado por los celos de un amor pasajero. A lo mejor necesites escuchar mi voz pronunciando de nuevo tu nombre, pero ahora soy yo quien no quiere saber nada de ti. No te voy a dar el placer de coger el teléfono al sentir de nuevo nuestra canción, no te voy a permitir el lujo de oír de mis labios un lo siento, aun que yo desee oírlo de los tuyos.
Desde ahora y para siempre:
Adios.
<3
lunes, 16 de mayo de 2011
Sueños de un sueño
Nunca he dicho exactamente lo que pienso y ahora tampoco es el momento; aunque, un extraño impulso de sinceridad se empieza a apoderar de mi. He aprendido a vivir con esta poca luz que entra por la persiana alzada a dos centímetros de mi cabeza. Y aún sigo día tras día preguntándome si lograre salir de aquí; donde los Sueños me golpean en la nuca mientras se cuentan historias de épocas pasadas; donde, y sin sentido alguno, lo que pienso parece desaparecer segundos después; donde me veo con la necesidad de escribir para no olvidar; donde, y tal vez sea el único lugar donde lo consiga, volar es una consecuencia de soñar demasiado.
Escribo en silencio, mientras un Sueño barbudo y con aspecto cordial le cuenta a otro lo que ha soñado mientras dormía despierto esta mañana:
"No estabas tu, ni nadie de los demás. Sí, sí. Sólo estaba ella, la ves tu también, ¿verdad?. La que se esconde siempre debajo de la luz de la ventana, la que aprendió a escribir de tanto olvidar. Sólo aparecía ella. ¿Sabes? Había algo parecido a una pared azul con manchas blancas, parecían algodón esparcido, se movían. Era un techo enorme, la habitación debía ser inmensa, porque yo no lograba encontrar la puerta de salida. Ella... Ven, que no nos oiga...”
Ha susurrado algo que no he logrado entender. Me han mirado de reojo, tengo que disimular, giro la cabeza para mirar a través del cristal empañado que no me deja ver nada del exterior. ¿Sabrán los Sueños lo que es el mundo? Después de lo que he escuchado tengo una ligera pero contundente sensación de que todos ellos no han salido nunca de esta habitación. Pero si es así, ¿qué hago yo aquí? Tal vez sea un Sueño que aún no ha sido realizado. ¿A caso ellos solo entran una vez se han cumplido? Pero entonces ellos se acordarían del mundo del que venimos. Entonces, ¿qué soy yo?. Soy pequeña, ellos me doblan en tamaño y, por lo que he visto, en experiencia. No visto como ellos, ni si quiera se si lo que llevan ellos son ropas de tela corriente, parecen echas de una materia intocable, suave e invisible pero, a la vez, opaca y gruesa como los jerséis de lana que me hacía la abuela. A veces tengo unos extraños ataques de frío y me pongo a tiritar. Cuando eso ocurre todos me miran asustados, quizás creen que me voy a desintegrar. Busco la luz de la única salida, la ventana, que no siempre está libre. Un Sueño con un delantal zurcido a mano (yo pude comprobar como lo hacía) siempre limpia esa parte cuando no estoy, y borra el perfil de mi sombra, que dibujan los Sueños jóvenes cuando corretean sin poder realmente correr.
¿Qué soy yo? ¿Una niña asustada en el mundo de los Sueños? ¿Un Sueño, tal vez?
Soy algo que nunca lograré descifrar, soy un algo perdido, nunca olvidado.
<3
Escribo en silencio, mientras un Sueño barbudo y con aspecto cordial le cuenta a otro lo que ha soñado mientras dormía despierto esta mañana:
"No estabas tu, ni nadie de los demás. Sí, sí. Sólo estaba ella, la ves tu también, ¿verdad?. La que se esconde siempre debajo de la luz de la ventana, la que aprendió a escribir de tanto olvidar. Sólo aparecía ella. ¿Sabes? Había algo parecido a una pared azul con manchas blancas, parecían algodón esparcido, se movían. Era un techo enorme, la habitación debía ser inmensa, porque yo no lograba encontrar la puerta de salida. Ella... Ven, que no nos oiga...”
Ha susurrado algo que no he logrado entender. Me han mirado de reojo, tengo que disimular, giro la cabeza para mirar a través del cristal empañado que no me deja ver nada del exterior. ¿Sabrán los Sueños lo que es el mundo? Después de lo que he escuchado tengo una ligera pero contundente sensación de que todos ellos no han salido nunca de esta habitación. Pero si es así, ¿qué hago yo aquí? Tal vez sea un Sueño que aún no ha sido realizado. ¿A caso ellos solo entran una vez se han cumplido? Pero entonces ellos se acordarían del mundo del que venimos. Entonces, ¿qué soy yo?. Soy pequeña, ellos me doblan en tamaño y, por lo que he visto, en experiencia. No visto como ellos, ni si quiera se si lo que llevan ellos son ropas de tela corriente, parecen echas de una materia intocable, suave e invisible pero, a la vez, opaca y gruesa como los jerséis de lana que me hacía la abuela. A veces tengo unos extraños ataques de frío y me pongo a tiritar. Cuando eso ocurre todos me miran asustados, quizás creen que me voy a desintegrar. Busco la luz de la única salida, la ventana, que no siempre está libre. Un Sueño con un delantal zurcido a mano (yo pude comprobar como lo hacía) siempre limpia esa parte cuando no estoy, y borra el perfil de mi sombra, que dibujan los Sueños jóvenes cuando corretean sin poder realmente correr.
¿Qué soy yo? ¿Una niña asustada en el mundo de los Sueños? ¿Un Sueño, tal vez?
Soy algo que nunca lograré descifrar, soy un algo perdido, nunca olvidado.
<3
miércoles, 11 de mayo de 2011
I'm not the only one who is broken...
Sentada en aquel césped húmedo, la noche cae a mis pies. Me estremezco de frío, y aún permanezco allí. Miro al cielo, y luego bajo la mirada hacía el paisaje que me hace dudar de mi autenticidad. Que es autentico en realidad? Ni si quiera yo puedo comprender lo que significa, y hay gente que presume de distinguirse por esa cualidad que ni si quiera tiene un concepto claro. Rara vez llego a pensar en esto, pero ahora debo reconocer que ocupa la mayor parte de mi mente. Me levanto y me acerco al pequeño barranco que se ha formado detrás del muro. Todo parece absurdo ahora. Lo miro, la verdad, no me parece nada mal, pero algo me impide hacerlo. Le quiero demasiado para jugar con la vida en una partida que doy por sentado que perderé. Los necesito a todos ellos, aun que no siempre estén aquí. Cierro los ojos, respiro, y mi cuerpo se balancea hacia delante. Sin pensarlo me he lanzado al vacío, y no estoy intentando evitarlo. Algo parecido a un accidente puede ser un buen argumento para explicar fugazmente lo que intento. ¿Que? ¿Pero quien....? Siempre tu, tan oportuno. Ahora no, quería estar sola.
-Antes de que digas nada, prefiero no argumentar cosas que puedan sonar absurdas, así que, piensa lo que quieras – te he dicho antes de mirarte.
-Lo absurdo es decir esto.
-No, lo absurdo en realidad es no saber que hacer después de hacer esta estupidez. Pero si, lo reconozco, en realidad, necesitaba hacerlo, pero no sabía exactamente...así que... Lo absurdo es hacer que parezca absurdo lo que digo, y por ahora creo que lo estoy consiguiendo. ¿Absurdo? El mundo. - la verdad, no lo he pensado, las palabras se han deslizado de mi boca sin detenerse. Ahora que lo pienso, tal vez no lo tendría que haber dicho. ¿Que pensarás ahora?
-Entonces crea tu propio mundo.
Siempre tan breve y tan contundente. Silencio. No puedo, las palabras vuelven a escaparse, ¿debo? No lo se pero no puedo contenerme.
-Crearlo es poco, necesitaría vivirlo, y eso no es tan fácil. Vivir un mundo... me suena tan raro eso ahora. He "logrado" pensar que es mejor no vivir en un mundo personalizado, sino resistir al que ya existe, y me acostumbro a caer después de cada peldaño. No es malo pensar que al final de la escalera ya no quedarán fuerzas... ¿verdad...? - y no puedo evitar mirar al suelo mientras lo pregunto, sin esperar respuesta.
-Levanta la cabeza – me rozas la barbilla, y obedezco, aun que huya de tu mirada - allí estaré yo, ayudándote en lo que te preocupe, o te lleve al dolor. - sonríes.
¿Porque sonríes? ¿Porque haces que todo parezca tan sencillo? Te odio a la vez que te admiro. En realidad la admiración me ocupa, pero no puedo evitar enfurecerme por dentro. Siempre lo consigues, asta que vuelvo a caer sin querer. Pero luego me odio a mi misma, por querer odiarte a ti, ¿y ahora que? ¿ahora que te digo?
-Contar contigo es mucho, lo se, gracias. - intento mirarte a los ojos, pero tu mirada es demasiado optimista para mi ahora mismo – Pero a veces no es suficiente, entiéndeme.
Temo lo que digas, la verdad ahora temo que te ofendas y no quiero. ¿Pero enserio esperas que me lo crea? Esperas que me crea que en este mundo todo es sencillo, cuando yo, la EX-perta en optimismo es la que ahora se siente rozando los limites de la incomprensión y la soledad. Esperas que me crea que las cosas no son tan absurdas como parecen, aun que, en realidad, tal vez tu también lo pienses. ¿No es más fácil ignorar mis estúpidas teorías de joven deprimida? ¿Porque insistes en hacerme ver el mundo como lo ven los demás? Si en realidad ni si quiera tu lo ves igual.
-Te entiendo. Pero no te dejes llevar por el dolor. - y parece que cogerme de la mano es tu forma de hacer que tus palabras sean claras, precisas y breves, tu manera de hacerme creer en lo que había olvidado.
-Lo siento. - te abrazo. Aun que, por dentro, se que volveré a caer, como siempre, y se que tu estarás, aun que no sea a ti a quién necesite exactamente. Sonrío, por no llorar la verdad.
-¿Te pasa lo de siempre verdad?
Río sarcásticamente, me parece una pregunta tan estúpida ahora.
-No me pasa nada realmente. Es una manera de vivir, es una manía estúpida, es...bien, no se exactamente lo que es, y de echo tampoco me importa – respondo con indignación.
-¿Has hablado con ella?
Te limitas a hacer preguntas, y luego tus respuestas son tan breves pero tan concluyentes a la vez. Me haces dudar de mis creencias y consigues que mi vida de vueltas a su alrededor, y después te vas, dejándome con esas dudas repetitivas de cada noche.
-No, ahora mismo no me conviene. Dime interesada pero con ella voy a jugar de la misma manera que ella jugó conmigo. - seria, sigo completamente seria.
Ese dolor, el dolor que me produce sentirme apartada. El dolor que me produces tu, pero tu dolor es dulce, o eso creo. ¿Hay algún dolor dulce? ¿O solo es otro de los conceptos indefinidos que ahora me llenan la cabeza? Tanto tiempo en que he visto como mi carácter, mi energía y mi fuerza se apagaban hasta dejarlas convertidas en nada, un residuo, la leve pincelada de un cuadro invadido por la pátina de un tiempo que me consume a toda velocidad. Tanto tiempo que he dejado correr, rendida, a los pies de la desesperación. Tanto tiempo en que, tu, sin remedio alguno, has estado siempre a mi lado, y yo, estúpida de mi, no he sido capaz de darte las gracias como debo.
-Antes de que digas nada, prefiero no argumentar cosas que puedan sonar absurdas, así que, piensa lo que quieras – te he dicho antes de mirarte.
-Lo absurdo es decir esto.
-No, lo absurdo en realidad es no saber que hacer después de hacer esta estupidez. Pero si, lo reconozco, en realidad, necesitaba hacerlo, pero no sabía exactamente...así que... Lo absurdo es hacer que parezca absurdo lo que digo, y por ahora creo que lo estoy consiguiendo. ¿Absurdo? El mundo. - la verdad, no lo he pensado, las palabras se han deslizado de mi boca sin detenerse. Ahora que lo pienso, tal vez no lo tendría que haber dicho. ¿Que pensarás ahora?
-Entonces crea tu propio mundo.
Siempre tan breve y tan contundente. Silencio. No puedo, las palabras vuelven a escaparse, ¿debo? No lo se pero no puedo contenerme.
-Crearlo es poco, necesitaría vivirlo, y eso no es tan fácil. Vivir un mundo... me suena tan raro eso ahora. He "logrado" pensar que es mejor no vivir en un mundo personalizado, sino resistir al que ya existe, y me acostumbro a caer después de cada peldaño. No es malo pensar que al final de la escalera ya no quedarán fuerzas... ¿verdad...? - y no puedo evitar mirar al suelo mientras lo pregunto, sin esperar respuesta.
-Levanta la cabeza – me rozas la barbilla, y obedezco, aun que huya de tu mirada - allí estaré yo, ayudándote en lo que te preocupe, o te lleve al dolor. - sonríes.
¿Porque sonríes? ¿Porque haces que todo parezca tan sencillo? Te odio a la vez que te admiro. En realidad la admiración me ocupa, pero no puedo evitar enfurecerme por dentro. Siempre lo consigues, asta que vuelvo a caer sin querer. Pero luego me odio a mi misma, por querer odiarte a ti, ¿y ahora que? ¿ahora que te digo?
-Contar contigo es mucho, lo se, gracias. - intento mirarte a los ojos, pero tu mirada es demasiado optimista para mi ahora mismo – Pero a veces no es suficiente, entiéndeme.
Temo lo que digas, la verdad ahora temo que te ofendas y no quiero. ¿Pero enserio esperas que me lo crea? Esperas que me crea que en este mundo todo es sencillo, cuando yo, la EX-perta en optimismo es la que ahora se siente rozando los limites de la incomprensión y la soledad. Esperas que me crea que las cosas no son tan absurdas como parecen, aun que, en realidad, tal vez tu también lo pienses. ¿No es más fácil ignorar mis estúpidas teorías de joven deprimida? ¿Porque insistes en hacerme ver el mundo como lo ven los demás? Si en realidad ni si quiera tu lo ves igual.
-Te entiendo. Pero no te dejes llevar por el dolor. - y parece que cogerme de la mano es tu forma de hacer que tus palabras sean claras, precisas y breves, tu manera de hacerme creer en lo que había olvidado.
-Lo siento. - te abrazo. Aun que, por dentro, se que volveré a caer, como siempre, y se que tu estarás, aun que no sea a ti a quién necesite exactamente. Sonrío, por no llorar la verdad.
-¿Te pasa lo de siempre verdad?
Río sarcásticamente, me parece una pregunta tan estúpida ahora.
-No me pasa nada realmente. Es una manera de vivir, es una manía estúpida, es...bien, no se exactamente lo que es, y de echo tampoco me importa – respondo con indignación.
-¿Has hablado con ella?
Te limitas a hacer preguntas, y luego tus respuestas son tan breves pero tan concluyentes a la vez. Me haces dudar de mis creencias y consigues que mi vida de vueltas a su alrededor, y después te vas, dejándome con esas dudas repetitivas de cada noche.
-No, ahora mismo no me conviene. Dime interesada pero con ella voy a jugar de la misma manera que ella jugó conmigo. - seria, sigo completamente seria.
Ese dolor, el dolor que me produce sentirme apartada. El dolor que me produces tu, pero tu dolor es dulce, o eso creo. ¿Hay algún dolor dulce? ¿O solo es otro de los conceptos indefinidos que ahora me llenan la cabeza? Tanto tiempo en que he visto como mi carácter, mi energía y mi fuerza se apagaban hasta dejarlas convertidas en nada, un residuo, la leve pincelada de un cuadro invadido por la pátina de un tiempo que me consume a toda velocidad. Tanto tiempo que he dejado correr, rendida, a los pies de la desesperación. Tanto tiempo en que, tu, sin remedio alguno, has estado siempre a mi lado, y yo, estúpida de mi, no he sido capaz de darte las gracias como debo.
sábado, 7 de mayo de 2011
QUERIDO TÚ...
CAPÍTULO V
2 de Octubre
Martín:
No mentías, ¿verdad? Hoy le he dicho a mi conciencia que tenga paciencia, pero yo sigo aquí, esperando una ilusión, o una cosa que me haga sentir mejor. Pero de echo, parece que nada de lo que dices sirve. Solo tengo ganas de llorar, llorar y que me veas, que veas que no eres el único que sufre cuando estas lejos, porque a mi también me molesta, y me molestaba el día que te marchaste, aún que yo sabia disimular mejor. ¿Y ahora qué? ¿Me toca fingir que estoy bien, y seguir con el optimismo de siempre, y seguirte la corriente, esconder las lágrimas y tragarme mis sollozos? Por lo que veo, mentir es la base. Y ahora esta última carta, que me ha roto la firmeza, esta que me ha echo dudar otra vez de mi capacidad para asimilar el dolor. Fingir, otra vez. Otra palabra que no quería leer en estos momentos, la que me ha echo volver a llorar como antes. Y quererte tan cerca, pero a la vez tan lejos, querer abrazar tu calor, y querer tocar a la vez tu ausencia. Mostrarme serena, aún que por dentro las ruinas del optimismo me han cubierto por completo. No querer explicarte que me siento impotente por no poder hacer nada. Un abrazo que empezará a hacerse molesto, y después otro beso que mojarán mis lágrimas. No podre resistirme a demostrarte que eres mejor de lo que tu crees, pero luego lo pienso, y me doy cuenta de que no servirá de nada ya, y me siento inútil. Me siento todavía entre esas ruinas de optimismo que cuestan de levantar, intento mirar a mi alrededor y quiero ver que se han levantado una cuarta parte de ellos, parpadeo, y veo que todo eso sigue siendo un sueño, lo intento yo, pero no puedo cargar ni con una piedra más. Intento cambiar de tema en mi cabeza, leer mis libros o estudiar, y siento que todo es en vano. Me cuesta darme cuenta del deseo que te pertenece de verme y me siento aún mas impotente que antes. Finjo para no verte mal otra vez. Me derrumbo porque te empezarás a dar cuenta, y se que no sabre que responder cuando me preguntes, se que el cansancio no será buena excusa. Creo distinguir, después de tanto tiempo, un pensamiento claro de amor, intento esperar a que se acabe este triste juego, que se está haciendo largo. Espero a que digas algo inesperado, y pruebo de sonreír por debajo de mi rostro, simplemente lo pienso, pero no lo quiero gesticular. Y como siempre, acabo cuestionándome lo mismo, inútil y desesperadamente.
Cree que te ama:
Clara
6 de Octubre
Clara:
Esta noche nos volveremos a ver, deja la ventana abierta. Nos vemos en tu habitación a la medianoche.
Martín.
No me puedo creer lo que voy a contar, me parece imposible, pero sé que es real. No puedo decidir que hacer ahora. Me siento estúpido e inútil. No encuentro una razón coherente por la que lo hiciste. No, ya no me importa nada más. Ahora entiendo como te sentías, mi vida ya no tiene sentido sin ti.
Tenia tantas ganas de verla, de abrazarla, de besar esos hermosos labios, de oler su pelo suave de nuevo. Se quitó las zapatillas para hacer menos ruido. Entró por la ventana, con extremada precaución, procurando no asustarla, y pensando en como debería haber cambiado ella. Pasó por las suaves cortinas de seda blanca, y automáticamente una sonrisa se hizo en su rostro. Estaba oscuro, y tardó unos segundos hasta que sus ojos se acostumbraron a la poca luz. Después no pudo explicar exactamente lo que sintió, la sonrisa se borró al instante, la vio allí, en su cama, una mancha de sangre había alcanzado sus pies descalzos. Su vestido blanco estaba teñido por su sangre. Se acerco a ella, sus mejillas se mojaron, y su respiración se entrecortó. Besó sus labios fríos, y acarició su rostro pálido, no podía creerse lo que estaba viendo, deseaba que despertara después de su beso, como la bella durmiente despertó ante el príncipe. Se movió un poco y notó como algo le cortaba limpiamente la rodilla, se apartó, busco con la mano el instrumento que le había dejado tal herida, un cuchillo. Lo cogió con sus manos temblorosas y lo miró con lágrimas en los ojos. Entonces recordó la historia de Romeo y Julieta, intentó memorizar exactamente lo que decía, se acerco a su oído y recitó en voz baja:
-”Aquí es dónde voy a poner mi descanso eterno y sacudiré el yugo de las estrellas enemigas de esta carne harta de mundo. Ojos mirad por última vez, brazos dad el último abrazo y labios que sois puertas del aliento, sellad con legítimo beso.”
Empuñó el cuchillo decididamente, y lo hundió en su pecho, quebrando su corazón, acabando con su vida.
Su cabeza se desplomo sobre el vientre de su amada, y su cuerpo perdió la fuerza que le sostenía de pie. Después, el aire movió por ultima vez las cortinas de seda blanca, antes de que aquella ventana se cerrara para siempre.
FIN
2 de Octubre
Martín:
No mentías, ¿verdad? Hoy le he dicho a mi conciencia que tenga paciencia, pero yo sigo aquí, esperando una ilusión, o una cosa que me haga sentir mejor. Pero de echo, parece que nada de lo que dices sirve. Solo tengo ganas de llorar, llorar y que me veas, que veas que no eres el único que sufre cuando estas lejos, porque a mi también me molesta, y me molestaba el día que te marchaste, aún que yo sabia disimular mejor. ¿Y ahora qué? ¿Me toca fingir que estoy bien, y seguir con el optimismo de siempre, y seguirte la corriente, esconder las lágrimas y tragarme mis sollozos? Por lo que veo, mentir es la base. Y ahora esta última carta, que me ha roto la firmeza, esta que me ha echo dudar otra vez de mi capacidad para asimilar el dolor. Fingir, otra vez. Otra palabra que no quería leer en estos momentos, la que me ha echo volver a llorar como antes. Y quererte tan cerca, pero a la vez tan lejos, querer abrazar tu calor, y querer tocar a la vez tu ausencia. Mostrarme serena, aún que por dentro las ruinas del optimismo me han cubierto por completo. No querer explicarte que me siento impotente por no poder hacer nada. Un abrazo que empezará a hacerse molesto, y después otro beso que mojarán mis lágrimas. No podre resistirme a demostrarte que eres mejor de lo que tu crees, pero luego lo pienso, y me doy cuenta de que no servirá de nada ya, y me siento inútil. Me siento todavía entre esas ruinas de optimismo que cuestan de levantar, intento mirar a mi alrededor y quiero ver que se han levantado una cuarta parte de ellos, parpadeo, y veo que todo eso sigue siendo un sueño, lo intento yo, pero no puedo cargar ni con una piedra más. Intento cambiar de tema en mi cabeza, leer mis libros o estudiar, y siento que todo es en vano. Me cuesta darme cuenta del deseo que te pertenece de verme y me siento aún mas impotente que antes. Finjo para no verte mal otra vez. Me derrumbo porque te empezarás a dar cuenta, y se que no sabre que responder cuando me preguntes, se que el cansancio no será buena excusa. Creo distinguir, después de tanto tiempo, un pensamiento claro de amor, intento esperar a que se acabe este triste juego, que se está haciendo largo. Espero a que digas algo inesperado, y pruebo de sonreír por debajo de mi rostro, simplemente lo pienso, pero no lo quiero gesticular. Y como siempre, acabo cuestionándome lo mismo, inútil y desesperadamente.
Cree que te ama:
Clara
6 de Octubre
Clara:
Esta noche nos volveremos a ver, deja la ventana abierta. Nos vemos en tu habitación a la medianoche.
Martín.
No me puedo creer lo que voy a contar, me parece imposible, pero sé que es real. No puedo decidir que hacer ahora. Me siento estúpido e inútil. No encuentro una razón coherente por la que lo hiciste. No, ya no me importa nada más. Ahora entiendo como te sentías, mi vida ya no tiene sentido sin ti.
Tenia tantas ganas de verla, de abrazarla, de besar esos hermosos labios, de oler su pelo suave de nuevo. Se quitó las zapatillas para hacer menos ruido. Entró por la ventana, con extremada precaución, procurando no asustarla, y pensando en como debería haber cambiado ella. Pasó por las suaves cortinas de seda blanca, y automáticamente una sonrisa se hizo en su rostro. Estaba oscuro, y tardó unos segundos hasta que sus ojos se acostumbraron a la poca luz. Después no pudo explicar exactamente lo que sintió, la sonrisa se borró al instante, la vio allí, en su cama, una mancha de sangre había alcanzado sus pies descalzos. Su vestido blanco estaba teñido por su sangre. Se acerco a ella, sus mejillas se mojaron, y su respiración se entrecortó. Besó sus labios fríos, y acarició su rostro pálido, no podía creerse lo que estaba viendo, deseaba que despertara después de su beso, como la bella durmiente despertó ante el príncipe. Se movió un poco y notó como algo le cortaba limpiamente la rodilla, se apartó, busco con la mano el instrumento que le había dejado tal herida, un cuchillo. Lo cogió con sus manos temblorosas y lo miró con lágrimas en los ojos. Entonces recordó la historia de Romeo y Julieta, intentó memorizar exactamente lo que decía, se acerco a su oído y recitó en voz baja:
-”Aquí es dónde voy a poner mi descanso eterno y sacudiré el yugo de las estrellas enemigas de esta carne harta de mundo. Ojos mirad por última vez, brazos dad el último abrazo y labios que sois puertas del aliento, sellad con legítimo beso.”
Empuñó el cuchillo decididamente, y lo hundió en su pecho, quebrando su corazón, acabando con su vida.
Su cabeza se desplomo sobre el vientre de su amada, y su cuerpo perdió la fuerza que le sostenía de pie. Después, el aire movió por ultima vez las cortinas de seda blanca, antes de que aquella ventana se cerrara para siempre.
FIN
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