Odio cuando todas estas fantasías de película se me pasan por la cabeza, reencuentros bajo las estrellas, o sobre los charcos mientras todavía cae la lluvia, visitas inesperadas después de una discusión, abrazos con lágrimas sinceras de arrepentimiento. A veces los espero aunque nunca ocurren. Ahora por ejemplo, sigo mirando por la ventana, creo que es para ver como te acercas mirando al suelo lentamente, luego yo me levantaría y saldría al balcón para verte entrar en el portal. Respiraría profundamente, luego me haría la sorprendida y esperaría a que el timbre invadiera mi casa que si por mis deseos fuera, estaría vacía. Abriría sin esperar a nadie detrás de la puerta que seguiría a mi mano. No me importa que me digas ni como lo hagas, hasta me atrevería a pedirte que no dijeras nada, a veces es mejor no romper los mejores momentos con las humildes palabras que puedan surgir. Un abrazo, nada más. Un abrazo con lágrimas sinceras de arrepentimiento, como en las películas de las que tanto he oído hablar. El silencio existiría de nuevo, más puro que nunca y les abriría paso a nuestros llantos. Que deseo tan extremo de que aparezcas después de esto. Unas horas más y mi deseo desaparecerá, aunque no lo desee así. Quiero seguir esperando este momento aunque eso me conduzca a no dormir o no salir de casa. Sigo esperando que me entiendas. Sigo aquí, aunque no sientas que te espero, lo estoy haciendo. Tal vez decidas no tardar más y buscar alguna excusa, tal vez te esperes y con una excusa tan sincera como la mía me abraces.
Momentos que en las películas siempre existen, momentos que siempre deseas...
Momentos que se vuelven solo intentos....
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