La luna se ha encogido, como yo ahora, mi cielo se ha reducido a una estrella, parpadeante, quieta, que tiembla. El cielo la cubre, la protege, la oscuridad la ayuda, le da importancia. Me mira, pero no sonríe, no siente, no vive, como yo, ahora.
No duerme porque no quiere ver salir el sol, me mira y piensa:
-Hermosura en la noche y su cielo, como oídos me escucha, como brazos me acoge, como alma me protege con el manto lóbrego de sus garras.
Me observa llorando, se levanta y me canta:
-Almas de aurora, deberíais dejarme sola...
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